The 26th Baltic Conference in History of Science – Relato de Juan Queijo

The 26th Baltic Conference in History of Science

Juan Queijo

Helsinki es un lugar hermoso. Hasta tenebrosamente perfecto. Una ciudad pequeña, limpia, histórica pero cuidada, ordenada hasta el escalofrío. Todo marcha bien en Helsinki. No sólo marcha bien, sino que marcha bellamente bien.

Esto no es meramente anecdótico, porque habla del congreso, de la filosofía que vi en estos días en esa ciudad. La Baltic Association for the History and Philosophy of Science, organizadora del evento, es una institución con muchos años de tradición, y que trabaja particularmente en la línea de las viejas Royal Societies europeas. ¿Qué quiere decir esto? Gente muy mayor y pocos estudiantes, por un lado; casi ninguna mujer, por el otro. El resultado es que se trata de un congreso de una larga tradición (esta es su edición número 26), que básicamente reúne un pensamiento poco renovador. Lo que no abunda allí es la originalidad, aunque, es bueno decirlo, tienen una facilidad -poco común para los congresos- y es el saber trabajar sobre los problemas. Si los trabajos fueron buenos o malos, repetidos u orginales, siempre es una cuestión de perspectiva, pero no se puede negar que todas las mesas tenían como eje la ciencia como profesión o como vocación.

Los tópicos sobre el problema del título fueron tratados desde dos órbitas diferentes: por un lado, la filosófica y por otro la histórica. En ningún momento esas órbitas se tocan, y parece que existe un claro respeto por la demarcación tradicional de las disciplinas. Como verán, nada que ver con la dinámica del grupo, y en ese sentido me sentí un poco “sapo de otro pozo”.

Una de las conferencias más interesantes fue la de Joseph Agassi. Profesor de la Universidad de Tel Aviv, tiene como mayor credencial -además de muchos libros-, el haber sido discípulo de Popper. Discutió con Khun, Polanyi, Feyerabend… y ayer conmigo (brincadeira!). Estuvo presente en casi todas las presentaciones, aportando conceptos, clarificando ideas, y eso fue estimulante. El problema que él visualiza lo presenta como un problema de comunicación: ¿cómo hacemos que la ciencia sea una cuestión más social? ¿cómo hacemos para que nos comuniquemos y comuniquemos más la ciencia? Allí rogó (plea fue su expresión) para que los historiadores de la ciencia comuniquen la ciencia: no sólo sus logros, sino lo que la ciencia es. Lo mismo solicitó a los filósofos, y luego a los divulgadores. Por supuesto, no hizo mención a los científicos y a por qué ellos mismos no pueden hacer ciencia comunicable sin precisar intermediarios.

Mi presentación fue en el día siguiente. No hubo mucha asistencia de público, pero me sentí bien presentando en inglés. Un profesor lituano pero que trabaja en Estados Unidos y Ucrania tomó mi trabajo (que básicamente se reducía a presentar cómo el modelo de ciencia alemán no había tenido, ni podía tener éxito en las universidades latinoamericanas), y lo clasificó como un problema de transferencia de conocimientos: ciertos ambientes simplemente no son propicios para recibir determinada tecnología, entendiendo esta palabra en toda su dimensión (desde instrumentos hasta conceptos). Importar modelos de producción de objetos o conocimientos, sean maquinas o paradigmas, siempre es más complejo cuando los ambientes (enviroments) cambian radicalmente. Lo que parece una mera transferencia merece una mayor atención a los contextos para asegurar algún tipo de éxito. Fue una buena acotación, creo yo, que me servirá para pensar mejor el trabajo.

Por lo demás, lo que pasa en los congresos, muchos silencios y a esperar el turno para disertar. Quizás mis expectativas eran demasiado altas. Las dinámicas de los congresos de filosofía están pensadas para cumplir con un ritual, algo de lo que quizás Haack planteaba en Montevideo. Estos espacios aún conservan un gran poder político-administrativo, pero muy poca relevancia filosófica. No creo que sea un problema de la unidad filosófica, como bien planteó Guto, aunque quizás sea un aspecto a considerar: más bien creo que volvemos al viejo tema de la avaliaçao.

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Sobre estudosdects

Oficializado junto ao CNPq em 2010, este grupo existe informalmente desde 2004, ano em que o prof. dr. Antonio Augusto Passos Videira começou a ministrar disciplinas no Programa de Pós-Graduação em Filosofia especificamente voltadas para os problemas, temas e autores dos chamados Science Studies. O objetivo, ao ministrar tais disciplinas, era apresentar aos alunos do PPGFil uma nova perspectiva para a análise da ciência que abarcasse outros eixos teóricos que não apenas aqueles tradicionalmente empregados pela Filosofia. Esses outros eixos temáticos incluem a História e a Sociologia das Ciências. No entanto, e diferentemente do que se pode esperar da perspectiva dos Science Studies, o grupo em torno do prof. Antonio Augusto Videira considera relevante analisar a ciência a partir das suas implicações e/ou pressupostos ontológicos e metafísicos. Desse modo, ocorre também uma ampliação no recurso que se faz da Filosofia, uma vez que esta última não se resume à Filosofia da Ciência. Em outras palavras, a ciência é mais do que apenas um tipo específico de conhecimento sobre a natureza.
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