Apuntes sobre la vocación del científico

Juan A. Queijo
Universidad de la República, Uruguay
UERJ, Río de Janeiro, Brasil

En el marco de la jornada organizada por estudiantes de posgraduación de la UFRJ, bajo la temática “Posgraduación, profesionalización y ciencia”, muchos tópicos fueron presentados (quizás muchos más de los que logré captar) a lo largo de una discusión que involucró a docentes, intestigadores y estudiantes de ámbito científico de Río de Janeiro. No es el propósito de estos apuntes poder hacer un resumen general de ellos, sino más bien concentrarme en un aspecto particular de lo allí conversado, que aquí llamaré como el asunto de la vocación científica .

*

El profesor Antonio Agusto Videira puso rápidamente los términos de discusión desde una
metareflexión al “problema” (si es que era tal) que se buscaba discutir. Es decir, antes de comenzar a pensar en “regular” la actividad académica de los más altos niveles educativos del campo científico, se solicitó primero pensar “qué clase de científicos queremos” y “para qué tipo de ciencia”. Rápidamente este cuestionamiento, presentado aquí de forma muy general y resumida, se precipitó hacia la cuestión que me gustaría analizar más profundamente, esta es: la de cuán “regulado” debe ser ese trabajo del científico que cuenta, en tanto éste fue definido escencialmente como un trabajo cargado de vocación. Esta última caracterización es la que sería bueno comenzar a desentrañar.

*

La vocación. ¿Debe ser regulada la vocación científica? O más radicalmente, ¿puede ser regulada la vocación científica? Adoptando la estrategia del Profesor Augusto Videira, vayamos un poco hacia los supuestos a los que remite la pregunta sobre la vocación científica. Si tal pregunta fuese pertinente en algún sentido, deberíamos manejar una idea medianamente compartible de lo que implica una vocación científica. ¿Qué es esa vocación que exige la práctica científica? La palabra vocación tiene su raíz latina en la expresión “vocare”, que significa llamado. A través de esta expresión, Dios dirige su mensaje a los hombres los cuales -munidos en su soberbia- no siempre responden a él de la mejor forma. Así como el llamado de la filosofía implicaba para Platón una cierta disposición del alma, la respuesta al llamado divino merece un ejercicio cuidado del cuerpo y el alma. De este esfuerzo se puede reconocer que una aptitud para responder a ese vocare es lo que diferencia a los “pocos escogidos”, como se presenta en un conocido pasaje de Mateo (22:14). Esta tradición grecolatina cuenta con una huella aún más antigua, la expresión
indo europea “wewk” que nos remonta a la noción de “épica”: la función vocativa tiene que ver con la posibilidad de lo épico en tanto como referencia a la poesía épica griega, los cantos que refieren a los hitos históricos de un pueblo, que merecen ser transmitidos de generación en generación. Como vemos, esta etimología nos puede dar las claves de lo que nosotros hoy estamos entendiendo como “vocación” cuando nos estamos refiriendo a la ciencia. Así, al hablar de vocación científica, nos estamos parando ante una expresión cuya tradición etimológica e histórica nos remite a i) un llamado (“Divino”, interno, emocional), ii) un llamado gregario en el sentido de que desde su inicio no contempla una inclusión total de los seres humanos, y iii) se trata de una convocatoria a la realización de una actividad épica, es decir, una actividad que puede ser de tal importancia que puede ser recordada y destacada en la historia de la humanidad.

Resumiendo: la vocación podría resumirse como un llamado interior que le sobreviene al
científico, que lo ubica dentro de un grupo de escogidos para tal actividad y que tiene como propósito la realización de una actividad cuya importancia atañe a la humanidad toda.

*

Ahora, contando con esta definición, volvamos a las preguntas iniciales: si a) ¿debe regularse la vocación?, y si b) ¿puede regularse la vocación? Si tomamos el primer elemento de nuestra definición, “el llamado”, parecería que uno podría responder negativamente a la posibilidad (b) de poder cambiar un elemento que parecería sobrevenir desde el terreno fuera de lo voluntad del individuo. La vocación se presenta en el individuo de forma tal que su fuerza excede a sus estrategias. En tal sentido, cierto conflicto podría presentarse si uno intentase poder regular esa vocación tan innata en el científico.

Ahora bien, ¿puede normarse la voluntad de científico? Quizás, para responder a esta pregunta sí sería bueno dar respuesta a su reverso (presentada en la discusión), es decir: ¿por qué uno debería regular esa vocación? ¿cuál sería su sentido? Aquí, claramente, las respuestas a esta pregunta parecen multiplicarse. Uno puede creer que no es necesario regular la vocación científica, así como tampoco cualquier otra actividad que surja a partir de ese espontáneo sentir; o uno puede justificar la no regulación de la ciencia, en el entendido de que esta actividad alcanza sus momentos épicos cuando menos normativizada esté. Pero desde su reverso, y refiriendo a este último argumento, uno puede solicitar alguna prescripción de la vocación del científico, que puede no coincidir en algunos momentos con los intereses de la sociedad, a la cual debería responder siempre.

*

Como se puede ver, el tema merece un análisis más exhaustivo que estos ligeros apuntes. Aún así, la literatura sobre ciencia que busca encontrar la relación entre ciencia y religión ha sobrevenido últimamente precisamente en esta línea. A modo de ejemplo, Steve Fuller, en su libro Science. The Art of Living , intenta presentar la (no tan novedosa) tesis de que la fe religiosa no era tan disímil a la fe que hoy en día se deposita en la ciencia. Para finalizar, algunas reflexiones generales: ¿de qué hablamos cuando estamos hablando de la vocación de un científico? ¿Es la vocación que cualquier individuo debe dedicar ante cualquier otro tipo de actividad o mantiene ciertas peculiaridades? ¿Por qué es tan importante la vocación para un científico? ¿Se trata de un elemento necesario para la realización de su práctica o estamos ante un valor históricamente construido?

Para emitir una posición personal, anticipada y aún tentativa, yo entiendo que la idea de vocación científica está escondiendo una tradición histórica que merece ser repensada. Creo que se puede rápidamente descubrir las tradiciones históricas que promueven la idea de que la práctica científica parte de una vocación, y descubrir así que se trata de la expresión de un valor epistémico sumamente importante para el desarrollo de la ciencia contemporánea, pero que no necesariamente tiene que ver con manifestaciones intrínsecas del propio accionar científico. A modo de conclusión y para presentarlo en términos exagerados y provocativos: la vocación científica no merece ningún status especial dentro del conjunto de vocaciones que se pueden manifestar en una sociedad, y por lo tanto, no debería ser un argumento para sustentar el desarrollo de la práctica científica excenta de ciertas regulaciones.

Anúncios

Sobre estudosdects

Oficializado junto ao CNPq em 2010, este grupo existe informalmente desde 2004, ano em que o prof. dr. Antonio Augusto Passos Videira começou a ministrar disciplinas no Programa de Pós-Graduação em Filosofia especificamente voltadas para os problemas, temas e autores dos chamados Science Studies. O objetivo, ao ministrar tais disciplinas, era apresentar aos alunos do PPGFil uma nova perspectiva para a análise da ciência que abarcasse outros eixos teóricos que não apenas aqueles tradicionalmente empregados pela Filosofia. Esses outros eixos temáticos incluem a História e a Sociologia das Ciências. No entanto, e diferentemente do que se pode esperar da perspectiva dos Science Studies, o grupo em torno do prof. Antonio Augusto Videira considera relevante analisar a ciência a partir das suas implicações e/ou pressupostos ontológicos e metafísicos. Desse modo, ocorre também uma ampliação no recurso que se faz da Filosofia, uma vez que esta última não se resume à Filosofia da Ciência. Em outras palavras, a ciência é mais do que apenas um tipo específico de conhecimento sobre a natureza.
Esse post foi publicado em Encontros, Nossas Publicações e marcado , . Guardar link permanente.

Uma resposta para Apuntes sobre la vocación del científico

  1. Lucía disse:

    No entiendo el estatuto, desde qué lugar puede preguntarse si la vocación debe o no ser o estar regulada. La épica de la vocación hace que entremos en un mundo que la regula, al regular los modos mismos de hacer ciencia y sobre todo de evaluarla y valorarla. Es claro que la “vocación” es el resultado acumulado de experiencias épicas de la sociedad anteriores al individuo. Sin embargo la pregunta no parece trascendental ni histórica. Contiene un aspecto mucho más estético: ¿me gusta o no que la vocación se regule? Mucho menos ético que el que parece discutirse en este trabajo.
    Lucía

Deixe um comentário

Preencha os seus dados abaixo ou clique em um ícone para log in:

Logotipo do WordPress.com

Você está comentando utilizando sua conta WordPress.com. Sair / Alterar )

Imagem do Twitter

Você está comentando utilizando sua conta Twitter. Sair / Alterar )

Foto do Facebook

Você está comentando utilizando sua conta Facebook. Sair / Alterar )

Foto do Google+

Você está comentando utilizando sua conta Google+. Sair / Alterar )

Conectando a %s